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cocaina_vintage

Hola, me llamo Luis y soy adicto a bloguear de viajes. ¿He venido al lugar correcto? Bien, pues os cuento que acabo de pasar por una mala racha, he sentido en mis propias carnes un síndrome de abstinencia que casi acaba conmigo.

Todo empezó una tarde de octubre. Estaba yo muy tranquilo preparando los artículos de la semana siguiente, mirando estadísticas y soñando despierto con los nuevos lugares a los que quería viajar para ponerlos en el blog, cuando de repente me llega un tuit que cambiaría el rumbo de mis dos próximos días y afectaría mis relaciones interpersonales y mi capacidad, que hasta ahora consideraba infalible, para dormir del tirón.

papa

Efectivamente, cuando intentaba acceder a mi amado blog de viajes, me salía una pantalla de error y un bucle de redireccionamiento.

Los detalles de lo que ocurrió después no vienen al caso. Sólo diré que mi proveedor de hosting, Redcoruna (que no recomiendo a mi peor enemigo), tardó más de 24 horas en encontrar el error que afectaba a mi obra.

Pero no estoy aquí ante vosotros para explicaros los errores técnicos de mi blog o la ineficacia de Redcoruna. He venido aquí a contaros la situación que se desencadenó después y que bien podía haber sido sacada del guión de Réquiem por un sueño o Trainspotting.

Desde siempre he sido una persona muy sana. Nunca he consumido drogas, no fumo y me emborracho más bien poco. Por este motivo nunca he sabido lo que significa ser un adicto. Sí, está claro que sabía que me gustaba escribir en mi blog, disfruto inmensamente haciéndolo, pero no sabía el dolor que acarreaba el no tener acceso a él. Entendí que era un adicto cuando no tuve acceso a mi estupefaciente de elección. El blog es mi vicio y no sé dejarlo. Ni siquiera sé si quiero.

Y vengo a este grupo de ayuda en busca de apoyos, de una cara amable, de una sonrisa cómplice.

Amargado, ausente, irascible, en ocasiones violento, insomne y con repentinos ataques de ansiedad, así podría describir mi estado durante las 24 horas que mi blog estuvo ausente.

Y no echaba de menos las visitas, o los posts patrocinados o el SEO… echaba de menos el blog en sí, la sensación de publicar algo nuevo, de expresarme, de saber que mi blog estaba allí, que era testigo de mi vida de los últimos 6 años. Y sé que las empresas de hosting tienen copias de seguridad automáticas de todos los archivos que alojan y que de hecho yo tenía una no muy antigua en mi ordenador de casa, pero en el fondo de mi psique no podía quitarme ese miedo absurdo, ese pánico casi irracional a que el blog no se pudiese restaurar, a perderlo.

En mi cabeza, perder el blog no sólo significaba la desaparición de archivos, artículos y fotos. Perder el blog significaba perder parte de mi vida.

Y también entendí que era un adicto privilegiado, no puedo controlar mi adicción, lo sé, pero a diferencia del drogadicto o el alcohólico, las consecuencias de mi vicio me hacen más rico, más sabio y sobre todo, más feliz.

No espero que todo el mundo lo entienda, pero estoy agradecido de poder contaros esta anécdota… en un blog.

Ah, y el papa en realidad no me envió un tuit avisándome que el blog estaba caido, por si os lo habíais creido.

Hola, me llamo Luis y soy un adicto.

About the Author

Luis Cicerone es un especialista de marketing online afincado en Barcelona desde hace ya unos años y obsesionado con los viajes. Le gusta la fotografía, las películas en versión original y los gatos. Entre sus muchas obsesiones se encuentran el chocolate, Lufthansa y el guacamole.

Además de bitacoring.com, Luis habla de viajes y fotografía en su otro blog, xixerone.com.

2 Comments
 
  1. Marilo Sanz Mora 18/10/2013 at 05:51 Responder

    Te entiendo, aunque yo no llego a tus extremos. Lo que plasmamos en el blog es parte de nuestra vida i entiendo el desasosiego. Esta semana pasada me pasó una cosa. Era sábado noche y cogí el coche de mi garaje para salir. En la puerta había aparcado un vehículo que consideré sospechoso y me dije ¿estará vigilando mi casa? Arranque y me fui. Por la cabeza me rondaban malas ideas, pensé que si era un ladrón tampoco tenía nada de valor para robar. pero al cabo de unos kilómetros de carretera, de repente, me acorde de mi portátil y el disco duro que había dejado encima de la mesa del escritorio. Me puse nerviosa pensando en la posibilidad de perder todo lo mucho que tengo escrito a punto para publicar, resultado de años viajando, y decidí volverme y quedarme el sábado noche sin salir de casa.

  2. Melisa 04/02/2015 at 05:48 Responder

    Jaja, me hiciste reír.

    Me gustó mucho tu ‘Crónica de un adicto no anunciado’.

    Yo recién empiezo con todo este tema, mi blog es un babyblog todavía, no tengo beneficios ni idea de lo que estoy haciendo, pero de alguna forma te entendí.

    Un abrazo!

    Melisa.

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